Era el 30 de Abril de 1994 cuando el chofer de la Empresa Madrileña de Transportes iba a a realizar la parada que todas las mañanas hacia en el barrio madrileño de Manoteras para descansar y fumarse un cigarro. Esa mañana, mientras andaba alrededor de la parada estirando las piernas vio algo entre los matorrales. Curioso, le dio un vuelco el corazón cuando se dio cuenta de que aquello que lo había hecho acercarse era el cuerpo de un hombre sádicamente apuñalado. Cuando la policía llegó al lugar del crimen y según la primera investigacion, todo parecía ser un robo, aun asi, la victima tenia 60.000 pesetas en uno de sus bolsillos y mantenía el reloj en su muñeca. Junto al cuerpo tambien se encontrarían unos trozos de guantes de latex que se podrían haber roto durante el atraco, pelos en las uñas y un reloj que no era el suyo. La victima era Carlos Moreno, un hombre de 52 años que trabajaba en una contrata de limpieza. Estaba casado y tenia 3 hijos, un niño y dos niñas. Carlos era un hombre humilde y trabajador. Un hombre que se había ganado la vida con el sudor de su frente y al que nadie, según las personas que lo conocían, podría desearle mal alguno.

Javier Rosado, detenido por el Crimen del juego del rol, en una imagen 1994. SANTOS CIRILO